Laura es azul y es gris. Es suave.
Laura se pierde en el color.
Parece no saber por qué, pero camina con ese
peculiar movimiento, con la absorta mirada
hacia un punto que va más allá.
Ella sabe y yo no sé. Me frustra no saber nada.
Recorremos sitios, ella en su mundo, yo en el mío.
Laura se peina con los dedos mientras observa por la ventana.
Yo paso a pie muchas estaciones más allá.
Laura siente un frío en el estómago.
Yo hiero con las ideas, mientras bajo las escaleras.
Laura se muerde y es a mí a quien le duele.
Se enciende y se apaga.
Te busca cuando estás a punto de darte por vencido.
Entonces se vuelve a ir.

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