“No es equilibrio, es armonía”

El premio para quienes sirven de semilla -que impulsan a su entorno-
es ser recordados, recomendados, atemporales.

Somos diferentes, el mundo sería aburrido si fuésemos todos iguales.
Pero la realidad es que no hay suficiente empatía.
Yo diría que pocas veces se forma un todo armónico, querible.
Estacione su cuerpo en alguna salida de una estación de metro,
contabilice las personas que sonríen y las que no.

No hay necesidad de comunicación,
a menos que sea para comprar algo.
“Queda un puesto, saliendo queda unooooup“.
Todos estamos en esto, si nos vemos las caras,
por lo visto seguimos vivos.

Pero, ¿cómo sé que existes?.

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