Funciona como una catarsis.
Es primero el rechazo, el desprecio, la indignación, ignorar.
Luego se adueña el desentendimiento, pero una vez allí, le llaman la risa,
la juerga, la joda, las miradas, los abrazos, los besos.

Qué sabroso que es empezar a quererse.

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