Existe otro daño más profundo, más perjudicial, más inmobilizador,
un daño que fuerza al individuo a pulir sus mecanismos de defensa:
el es daño moral a la persona, el daño psicológico.

Ese es el que no se puede medir, porque funciona como una granada
como una pólvora, como un meteorito a diferente escala.
Crear rencores, engramas, problemas, complejos.

Dejarse sufrir, el ser humano se ve rodeado de fantasmas
fantasmas más visibles que el humo de los carros,
que el odio en las miradas. Consecuencias, Causas.

Violaciones a diario sin contacto sensorial.

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