Archivos para las entradas con etiqueta: escribir

Te regalo mi unfollow, te lo ganaste,
Tú, spammer del coño, con tus mensajes pre-programados.
Te regalo mi unfollow, por tus comentarios idiotas,
por tus ideas nefastas, por compartir artículos
de @la_patilla, por ser chavista enclosetado.
Por tus opiniones clasistas, por tus respuestas
de señora del siglo XIV, por tus fotos de beisból,
por tu nada continuo, porque nunca tuiteas.
Te regalo mi unfollow, como último abrazo,
por tu actitud de imbécil, por ser tan regalada,
por tu traición, por tu egoísmo, por tu ineptitud.
Te regalo mi unfollow, por sentirte superior,
por creerte lo mejor, por desperdiciar mi presencia,
por no interactuar conmigo.
Te regalo mi unfollow, porque comprobé
que es mejor vivir sin consumir tu desastre.

Anuncios

Texto #387 – Un Párrafo: Un minuto para vivir

Un minuto para expresarnos, para entender que somos uno,
para respirar conscientemente, para vernos al espejo,
para hablar con nosotros mismos.
Un minuto para vernos a los ojos, para escribirnos,
para compartir un café, para darnos las gracias,
para encontrarnos, abrazarnos, conocernos.
Un minuto para sonreír, saludar,
pedir disculpas, contarnos ideas nuevas,
intercambiar creaciones, experiencias, caras.
Un minuto para recordarnos, querernos, besarnos,
un minuto para celebrar que podemos vivir.

/

Texto #387 – Un Párrafo: A minute to live
A minute to express, to understand that we are one,
to breathe consciously, to see ourselves at the mirror,
to speake with ourselves.
A minute to see each other to the eyes, to write us,
to share a coffee, to give us thanks, to encounter us,
to hug, to know each other.
A minute to smile, say hello, to apologize,
to tell us new ideas, to exchange creations,
experiences, faces.
A minute to remind, love, kiss each other,
a minute to celebrate that we can live.

Aprovecho el insomnio para escribir de nuevo
al lado del interlocutor van reposando sus sueños
dimensiones opuestas mueven el común ciclo
de cara ante un gran espejo te escondes de nuevo a ti mismo
mi intención no es que ésto rime, pero así va surgiendo
la nada se habita en un universo complejo
nos vamos concentrando entre aciertos y desaciertos
nuestros pasados acumulados entre lo propio y lo ajeno
la planta no puede escribir, pero se convierte en libro
el perro no puede leer pero acompaña al que escribe

¿Qué tan perdido está el tiempo
para quien no se entiende a sí mismo?

Cada oración puede rezarse por separado
cada historia en una línea
cada espacio en un momento
cada átomo reposando
en un pedazo de ésto y eso.

ELSANCHEZ
@_Undialavez @_elsanchez

Texto #371 – Árbol

Hablo conmigo mismo desde adentro hacia adentro,
desde la mente hacia el alma,
desde la mano al cuaderno,
desde el sentir al pensar.
Bendigo cada palabra y pido al cerebro procesar con calma
todo lo que quiero decir, soy uno con la creación.
Lo que transmiten mis ideas va por el mismo camino
de lo que siente mi corazón y nada me es extraño.
Nazco en el tiempo.
Disfruto retroceder mientras avanzo
y contemplo el presente a plenitud.
Mi incentivo es la vida y todo lo bueno que percibo de ella
llena mi paso de luz.
Agradezco cada respiro y cada momento de existencia.
Veo hacia mis raíces y encuentro paz,
nada de lo externo me afecta:
Hoy soy eternidad.
Rindo mis frutos.

Camino Desnudo

Surgen los motivos para pensarte de nuevo,
en remolinos, repito la comida
del almuerzo y no respiro,
me lleva la ola.
Estoy afuera de tu casa
contando pedazos de tiempo,
escurriéndome el agua de entre los dedos.
Busca la cámara, guarda el momento,
te están esperando los ecos.
Surgen los motivos para orillarme del tiempo,
comer una hamburguesa y guardar un video.
Es disparejo el avance de los sentidos:
mientras te veo y le pago,
se van llevando los sentimientos.

Me revuelca la ola.
Despierto de un sueño largo.
Quiero escribir muchas cosas, pero de ninguna me acuerdo
porque aún no las he pensado,
ni te pienso a ti tampoco, aunque es bueno escribir enamorado,
pero ¿a quién va a querer uno con tanta agua en los latidos?
Nada. De ausencia, no “nada” de nadar.
Dormir es reír tu risa, quiero que lo sepas.
Mientras, sigo conversando a contracorriente,
me llaman para que nos vayamos.
Quiero escribir muchas más cosas, pero estoy aquí sentado,
tachando 6 líneas, evitando cerrar los ojos,
saliendo del mar, agarrando aire,
me quedo en blanco y la respiración se va a un foso.
Huelo tu perfume.

A veces uno como que quiere llorar,
pero las lágrimas no le salen,
desea escribir los mejores textos
y se le enredan las ideas:
las palabras se pierden
en el juego efímero de recordar.

Es por eso que me maravillo por tener la dicha
de acoplar un texto de nutrida gama,
me sonrío en verso por querer a la vida,
agradecer mi cama y por poder mirar
todo lo bonito que vemos que existe:
ventanas al cosmos, puertas a la paz.

A veces uno como que quiere entender,
pero el alma gana y goza al corroborar
que la plenitud es un regalo de la realidad:
es estar agradecido por vivir un día más.

Presente

No bastó el gran precipicio para separar dos cuerpos.
En las venas corre el café eterno
A fin de cuentas no me gusta así
De cadencia a lo enfermo
Del completo abismo ya no hacemos nada
Ya por separado, reescribes los deseos.

Amo tomar fotos
Amo tocar batería
Amo reír y hacer reír
Amo escribir
Amo diseñar
Amo ilustrar
Amo comunicar cosas positivas y encontrar cosas que me inspiren
Amo vivir, amo mi vida y amo a la vida.

Una tajada del pabellón

Tengo la mirada absorta hacia una pared
mientras reflexiono por andar pensando en una canción
llamada Helga, de la cual no podré escribir la melodía que imagino
porque las onomatopeyas no son suficientes.

La señora que está dos puestos a mi derecha,
en el asiento de la parada, me ve con cara de saber
que lo que pienso tiene fuerza, y se esfuma.

Los carros pasan al fondo, muchas mujeres elocuentes
callan a la espera del autobús y del mensaje del tierno.
O del tercio, jevito, cuaimo o zampe.

Los otros dos hablan de máquinas. ¿Máquinas de lotería?.

La lluvia cae y entiendo que he escrito bastante
de un tiempo para acá. “Yo agarro esa, chao”,
“chao” responde él, “yo te llamo en la noche” dice ella.
Se monta y se va.
Cada quien en lo suyo.

Mierda, llegó el metro.

A %d blogueros les gusta esto: