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Señora en Caracas

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Los Dos Caminos

Los Dos Caminos

Metro de Caracas

Fotografía conceptual, formas en lo cotidiano,
planos, fondo negro, percepción y diagramación.

> Saludos a los vecinos de los kioskos que trabajaron el día de hoy.

> Luisa Cáceres de Arismendi.

> Yo hablo porque el mundo requiere escucharme.

> Acá están los hechos, tengo derecho a la paz y a la libertad

> La Música Contrarresta.

> Lo que tú haces lo asimila tu alma primero.

> ¿Cómo senteran del rating?

> Methrough the Caracas
¿Cualquiera cae que en esta vaina no hay rial, verdad?
10:39 Vagón sin asientos donde van las publicidades
, estación es rumbo a Propatria,
Mi happening de hoy es traducir lo que pasa a través
del bolígrafo mediante la escritura y estando
sentado en posición de indio, sobrelsuelo
enel espacio que ya no tiene el asiento plástico.

IN CRÉIBLE REAL Y DAD?

Se supone que entro a las 10AM y que son ocho horas de trabajo
Que no hay ratas ni me quieres cerrar el negocio,
La fuente de ingresos que sólo irán a la paz
Sólo irán a la paz, es mi mesada por cantarle a los días
a diario por donde vaya, repartiendo buena vibra y creación propia.

Que se vaya la presión
Pero no la palabra,
la comunicación evolutiva,
la vida.

Yo no porto enemigos.

UNDIALAVEZ
Un proyecto de ELSANCHEZ

Éscaleras Eléctricas

El Tambor

Texto #415: Desperdicio

Los autobuseros desperdician a diario
los oidos del usuario, y su oportunidad
de invertir el espacio en crear un presente
más ameno.

Los diseñadores, políticos, periódicos,
taxistas, policías, todos, cada uno
en nuestra medida.

En cambio,
la música es vida.

Es paz y felicidad,
es cambio:
amor y progreso.

ELSANCHEZ

Dibujo #059: Capicúa

UCV
Las frases de este edificio.

Photobucket

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@CaracasMetro #Venezuela #Fotografía
Algo que sucede en varias estaciones del metro de caracas

ticket

caracas metro
Policía Nacional Bolivariana, Metro de Caracas, 2011

albañil
Remodelando Propatria

perro caliente
Perros Calientes

pedir
Mendigar

Estacionamiento
Estacionamiento

detenido
Detenido

Cables
Cables

Comunica
Fotografía

Y vienen más, pendiente.,

metro de caracas
La Hoyada (Caracas), Venezuela

La Paz

Tecnología

Caracasmetroensanantoniola

morte
Morte, temor, metro.

Caracas, 2011

movimiento

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metro de caracas

buhonero

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qué bueno

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luz

tronco

ancianato

Ambiguedad

ladrillo

Arquitectura Caracas

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metro

Una tajada del pabellón

Tengo la mirada absorta hacia una pared
mientras reflexiono por andar pensando en una canción
llamada Helga, de la cual no podré escribir la melodía que imagino
porque las onomatopeyas no son suficientes.

La señora que está dos puestos a mi derecha,
en el asiento de la parada, me ve con cara de saber
que lo que pienso tiene fuerza, y se esfuma.

Los carros pasan al fondo, muchas mujeres elocuentes
callan a la espera del autobús y del mensaje del tierno.
O del tercio, jevito, cuaimo o zampe.

Los otros dos hablan de máquinas. ¿Máquinas de lotería?.

La lluvia cae y entiendo que he escrito bastante
de un tiempo para acá. “Yo agarro esa, chao”,
“chao” responde él, “yo te llamo en la noche” dice ella.
Se monta y se va.
Cada quien en lo suyo.

Mierda, llegó el metro.

Muchas
Más de 240 personas en el tren donde me desplazo a clases
y escribo esto. Cuántas mentes/almas/conciencias
en sus propios problemas, con sus propias ideas,
trasladándose a través del tiempo y del espacio-

¿Cuántas de ellas crearán algo que cambie a la humanidad?
¿A su entorno laborlal, a su familia?
¿Cuántas de ellas morirán en los próximos 5 años?

Inferir e imaginar me hacen viajar alrededor de la respuesta
que no sabré. Al menos escribo sin que me incomode que me vean.

Salí del instituto y me vi en una estación de metro espaciosa, no la conocía. Los postes y barandas que la decoraban eran color naranja, tenía múltiples pisos tanto hacia arriba como hacia abajo y bastante espacio hacia el exterior, es decir, era como el panal del metro-tren.

Entonces, la entrada al vagón se realizaba en el piso de abajo, y en el de arriba (donde yo estaba) no colocaron ninguna reja para proteger a las personas de los bordes, sin embargo estaba la franja amarilla y el precipicio abajo.
La crucé, me resbalé y casi me caigo (hubiese muerto), quedé sujetado de las manos al filo cuando llegó uno de esos tipos del metro con camisa azul y me extendió la mano para poder subir.

Recuerdo que el clima estaba de a ratos nublado, de a ratos soleado. Provocaba tomar demasiadas fotos y todas hubiesen quedado excelentes. No tenía la cámara, frustración.

Bajé al piso inferior y llegó por fin el vagón-tren.
Un viejo manejaba el asunto (el vagón, pues) mientras los pasajeros saludaban a quienes vinieron especialmente a recibirlos.

Una chica muy bella, catira ella, apenas corroboró que las ventanas (todas al mismo tiempo lo hacían, programadas por el operador/chofer) se abrieran -deslizándose en X-, sacó la cabeza para despedirse de su marido/consorte pero el operador cometió un error -o la máquina-, las ventanas volvieron a cerrarse, ella no guardó su cabeza a tiempo. Pánico y terror. CHOFÉR!!!!!!!!- alcancé a gritar a todo pulmón golpeando con fuerza su ventana, volteé y a la pobre le estaban empujando el cuello los cristales. Todos miraban, nadie sabía qué hacer, nadie hacia nada. Argentina, era, aunque parecía europea. De esas mujeres que uno confía, nunca van a morir.

Corrí todo lo que pude, recuerdo que alguien dijo ¡corre rápido! y -de paso- no tenía pantalones. La gente del puesto de Rescarven se tardó en entender mis gritos -y grité hasta con las uñas-. Ahora entiendo lo de los gritos mudos de los sueños, quizá simplemente sea que estamos tan abstraídos que el audio se nos va.

Llegamos y ella estaba en el piso, acostada boca arriba, la rodeaban paramédicos y el (no tan infortunado como ella) chofer. su nombre me aparecía en la pantalla en un color morado.
No siempre los sueños terminan bien.

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