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Camino Desnudo

Surgen los motivos para pensarte de nuevo,
en remolinos, repito la comida
del almuerzo y no respiro,
me lleva la ola.
Estoy afuera de tu casa
contando pedazos de tiempo,
escurriéndome el agua de entre los dedos.
Busca la cámara, guarda el momento,
te están esperando los ecos.
Surgen los motivos para orillarme del tiempo,
comer una hamburguesa y guardar un video.
Es disparejo el avance de los sentidos:
mientras te veo y le pago,
se van llevando los sentimientos.

Me revuelca la ola.
Despierto de un sueño largo.
Quiero escribir muchas cosas, pero de ninguna me acuerdo
porque aún no las he pensado,
ni te pienso a ti tampoco, aunque es bueno escribir enamorado,
pero ¿a quién va a querer uno con tanta agua en los latidos?
Nada. De ausencia, no “nada” de nadar.
Dormir es reír tu risa, quiero que lo sepas.
Mientras, sigo conversando a contracorriente,
me llaman para que nos vayamos.
Quiero escribir muchas más cosas, pero estoy aquí sentado,
tachando 6 líneas, evitando cerrar los ojos,
saliendo del mar, agarrando aire,
me quedo en blanco y la respiración se va a un foso.
Huelo tu perfume.

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Devaluación, Devolución, Dehoyendía

Si a ver vamos, terminaríamos siendo “Los Pensadores del 2000”
Malo no es, pensando que en el futuro
tendrán datos risibles de nosotros.

No quiero defender a las corporaciones,
pero creo que podemos verle una cara diferente a todo esto.
Este personaje, logró sacar partido de una experiencia que tuvo
al querer borrar su perfil de facebook y pedir su material de vuelta.
Para su sorpresa descubrió todo lo que recopila
la gente de dicha empresa, contenido generado por uno.

A mi no me sorprende, sí, oye, qué bolas, pero por otro lado
empezamos a ser parte de la historia,
ya no somos tanto una estadística,
ahora participamos y les interesa saber de nosotros.
Pero seguimos siendo una estadística, en un disfraz importante.
Esa vulnerabilidad disfrazada de Ayuda para el desarrollo interpersonal
deja claro que somos todos, los que formamos parte de este mundo.

Es decir, un eterno liceo.
La internet es el liceo y los cuadernos de todos son públicos.
Yo a veces vendía dibujos en clase.

Cuando volvamos al inicio de ese pensamiento,
veremos que nos queda hacernos estas preguntas:

¿Quién regula al mundo?
¿Qué nos detiene?
¿Qué nos impulsa?

El autoestima valorado en distorsiones.

El día no importa

Entonces te sientas y ves pasar los días de antes a después
te das cuenta en qué parte del infograma estás parado
y miras lo volátil que es todo, lo gracioso de la vida,
el tiempo que te queda y la explicación es que no hay explicación.

Nos queda el consuelo colectivo, la esperanza que todo mejore
para cuando no estemos más, qué risa, qué llanto
qué mierda que no contaban con nuestras ideas,
cuando pensaron en el principio del universo.

¿Y si mejor creamos?

Por debajo de la Meseta

Te cuento cuentos que no conoces, pasa el agua que no ves
corre la chispa que no corrió, caminan las hormigas que no caminaron
se mueven los ojos en coma,
por el punto que parte cada vez que te beso.
Y nos reímos, te ríes tú de mi, te ríes tú de ti
me río de mí mismo.

Los túneles que excavo con las manos
no me llenan de satisfacción tangible
sino en mis apuestas de sueldo viciado, en tus días de lluvia,
en el cielo que son todos, en el barro que es uno.

Califacciones efímeras y otras tonadas, el ruido en el oído
me da más luz, más puedo, más quiero, más merezco,
ya que, la Meseta está pegada a la tierra
y mis manos saben excavarte textos.

Funciona como una catarsis.
Es primero el rechazo, el desprecio, la indignación, ignorar.
Luego se adueña el desentendimiento, pero una vez allí, le llaman la risa,
la juerga, la joda, las miradas, los abrazos, los besos.

Qué sabroso que es empezar a quererse.

La sobriedad no se ríe mucho.

Paraíso
Que tu boca me busque más seguido
tus ojos sembelesen con los míos
que se enreden tus oídos en la melodía que suena
cuando el tacto es infinito
cuando la risa se frena.

Choca y parte flotando, parte de la que se queda;
el limbo se quiebra
por primera vez.

La música y la risa curan.

Floto y a la vez me deslizo, ya no hay más yo,
el yo colectivo desaparece:
no hay manos ni soporte al cual aferrarme.
Así estás bien, ¿para qué pedir más?
No me pierdas ni me pierdas de vista,
burbújas de espuma y humo con diámetros milimétricos
explotan ante la risa burlesca.
El líquido se oscurece, el agua cae por el desagüe
piedras grandes chocan y se sedimentan.
Desemboco en la reja, se acumula en un recipiente,
te traslada a un vaso, ahora a mí.

Somos uno, sedimentos en otros sistemas
comienzan un mismo ciclo de desasosiego

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